Día de la mujer, 2026
- Stefany Baquero

- 12 abr
- 2 min de lectura
Las súper mujeres estamos hechas de hormonas poderosas.
¿Se han preguntado por qué las mujeres somos el equilibrio perfecto entre inteligencia, instinto y sentimiento?
Imaginen a la mujer que admiran: su madre, una amiga, una colega. Y se preguntan: ¿cómo lo logró? ¿Cómo puede cumplir múltiples funciones laborales, cuidar con amor a sus hijos, a su pareja y a sus padres, y hacerlo con entrega y fortaleza?
¿Quién dudaría que la mujer es extraordinaria?

Parte de esa grandeza tiene una base biológica. Y hoy quiero hablar de una hormona muchas veces olvidada, que durante años se creyó que solo servía para producir contracciones uterinas en el momento del parto. Se trata de la oxitocina.
Aunque fue descubierta a mediados del siglo XX, no es sino hasta los últimos 30 años que se ha comprendido realmente su papel en el comportamiento humano.
La oxitocina actúa como neurotransmisor. Disminuye la sensación de miedo al regular los estímulos en un área del cerebro llamada amígdala. Además, facilita que comprendamos las expresiones faciales con mayor sensibilidad, promoviendo la empatía y aportando un toque de pasión a cada decisión en la vida.
El cerebro de la mujer es espectacular. Se prepara incluso antes de la gestación para proteger, alimentar y, literalmente, cargar kilos de peso con amor profundo y sabiduría.
Si tuviera que hablar de las mujeres, seguramente faltarían mil hormonas más por mencionar. Pero esta hormona en particular ha sido subestimada. La oxitocina nos vincula con nuestras parejas, fortalece el apego, reduce la ansiedad y activa la saliencia emocional en áreas como la corteza frontal y la ínsula.
Hablar de la mujer implica hablar de su anatomía y de su biología. Porque son esas características las que nos hacen especiales. Y cuando entendemos que nuestras peculiaridades nos definen y nos fortalecen, se convierten en un grito de orgullo y empoderamiento femenino
Feliz Día Mujeres Poderosas!




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